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Incio / Crisis Económica / Cristo Nuestra Esperanza

Escuche / Audio | Letra "Cristo Nuestra Esperanza" | English
Mis hermanos y hermanas en el Señor:
Al acercarnos al cierre del año litúrgico y cuando la Iglesia inicia un nuevo año con el Adviento, enfrentamos increíbles desafíos y gran incertidumbre con relación al bienestar económico de nuestras familias, nuestra Iglesia y nuestra área metropolitana. Como pueblo de fe y con esperanza cristiana, confiamos que Dios está con nosotros precisamente en tiempos de pérdida, dolor y tinieblas. Creemos que Él trabajará con nosotros para acercarnos a Él y los unos a los otros durante estos tiempos difíciles.
El Adviento es un tiempo de espera expectativa. En este tiempo de penumbras, proclamamos que Cristo es nuestra luz y Cristo es nuestra esperanza. Mientras el gobierno y las comunidades financieras buscan soluciones razonables y justas a los actuales desafíos económicos, la Iglesia trata de ayudarnos a poner estas cosas en una perspectiva espiritual.
Durante estas semanas del Adviento, la Navidad y la Epifanía, las Escrituras siempre proclaman la Palabra de Dios de consuelo y esperanza, incluso en medio de la incertidumbre, la pérdida y el sufrimiento. En la Víspera de la Navidad, escucharemos las palabras de aliento de Isaías, palabras que resuenan de verdad para los creyentes de toda época: "El pueblo que caminaba en la noche divisó una gran luz; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados…Porque un niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado…."
También oiremos el mensaje que los ángeles llevaron a los pastores aquella primera Navidad, un mensaje que necesitamos oír aún más en estos tiempos: "No tengan miedo, pues yo vengo a proclamarles una buena nueva, que será motivo de gran júbilo… ha nacido para ustedes un Salvador, que es Cristo y Señor…."
Como su Arzobispo, les escribo para ofrecerles el entendimiento pastoral y unas sugerencias sobre cómo prepararnos para celebrar la Navidad este año, cuando la condición económica es tan desalentadora.
En nuestra comunidad, muchas personas han perdido sus empleos y sus hogares, y un gran número vive con el temor de perder su hogar. Algunos enfrentan la posibilidad de cortes severos en sus salarios, mientras que otros han experimentado la pérdida de sus pensiones e inversiones personales.
La industria automovilística, nuestra principal fuente de empleos, atraviesa graves desafíos y transiciones. Aunque muchos de nosotros hemos vivido otras épocas de reducción del personal y declive económico, en esta ocasión la posibilidad de la recuperación requiere cambios radicales. Probablemente, las cosas en Michigan no volverán a ser iguales.
Como nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo y durante el curso de los siglos, los residentes de esta región siempre han sido personas de extraordinaria tenacidad, perseverancia y determinación, listos para hacer lo que sea necesario con el fin de sobrevivir y hasta prosperar. Como creyentes, tenemos aun mayor razón para ver los desafíos de estos tiempos como oportunidades para ser ingeniosos. Vivir con más sencillez puede purificar nuestro espíritu, y puede acercarnos más a Dios y los unos a los otros. Donde quiera que hay muerte, también hay razón para la esperanza y la resurrección, para el renacer y la vida nueva. Hace 200 años, tras un incendio que devastó a Detroit, que en aquel tiempo era un asentamiento fronterizo, el Padre Gabriel Richard escribió: "Esperamos cosas mejores; resurgirá de las cenizas". Esas palabras nos inspiran hasta hoy día como el lema de la ciudad de Detroit.
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